QUIÉN SOY

Soy Ernesto Mirabal, soy cubano, pero vivo en México desde el 14 de febrero de 1993. Soy docente de formación. No soy historiador, ni filósofo ni politólogo, y tampoco pretendo presentarme como tal. Soy, sencillamente, alguien profundamente interesado en comprender la historia, especialmente aquella que muchas veces conocemos a medias, deformada por la propaganda o reducida a versiones demasiado cómodas.

Me apasiona la investigación histórica. Disfruto buscar documentos, contrastar testimonios, descubrir personajes y reconstruir acontecimientos para intentar entender no solo qué ocurrió, sino también por qué ocurrió. Y de vez en cuando me gusta aventurarme en el terreno de la filosofía, no como especialista, sino como quien encuentra en ella una herramienta ocasional para hacerse mejores preguntas sobre el poder, la sociedad y el individuo.

Hay, sin embargo, algo sobre lo que no pretendo ser neutral: la libertad. Creo profundamente en la libertad individual, en el derecho de cada persona a decidir sobre su propia vida y en una sociedad donde el poder tenga límites. Defiendo el capitalismo y la libre iniciativa porque considero que son inseparables de la autonomía económica del individuo. Del mismo modo, rechazo el socialismo y el comunismo, no solo por sus resultados históricos, sino por una concepción del ser humano que termina subordinando al individuo a un supuesto interés colectivo administrado por el poder.

Soy el creador de Pulso Disidente, un proyecto que tiene dos vertientes: este blog y el canal de YouTube del mismo nombre, que constituye su expresión audiovisual. Ambos nacen de las mismas inquietudes y comparten un propósito: hablar de historia, política, ideas y libertad sin convertir cada tema en una conferencia académica ni pedir permiso para cuestionar los relatos establecidos. Aquí hay hechos, interpretaciones, preguntas y, por supuesto, opiniones con las que se puede estar de acuerdo o no. Esa es justamente la idea.

No escribo ni hago videos para decirle a nadie qué debe pensar. Lo hago porque prefiero una sociedad de personas que piensan, discuten y cuestionan a una sociedad de personas que obedecen.